Las patatas fritas tienen una elevada concentración de acrilamida. / GETTY IMAGESLa Comisión Europea quiere rebajar el consumo de acrilamida. Estudios en animales han confirmado los efectos cancerígenos de este compuesto químico que se forma durante el proceso térmico de algunos alimentos a temperaturas superiores de 120º. Se encuentra en productos de consumo habitual como patatas fritas, el café, los potitos y los cereales de los bebés. El etiquetado no informa de la concentración de acrilamida, aunque tanto la industria como el consumidor pueden tener en cuenta algunas precauciones que incluye el reglamento de la Comisión que este miércoles entra en vigor.
La científica Dolores del Castillo. / CSICEstudios posteriores han concluido en la misma línea. “Faltan medidas coherentes y obligatorias que se deben aplicar en las empresas alimentarias para reducir su nivel. Hay que establecer nuevos procesos”, afirma Dolores del Castillo, investigadora del CSIC.
Mejor tostar el pan hasta el dorado, sin llegar a los tonos oscuros. / GETTY IMAGES
El café natural y filtrado tiene menos acrilamida. / GETTY IMAGESLa incidencia es distinta según las edades. El hecho de que esté presente en alimentos infantiles, donde podemos encontrar grandes cantidades de acrilamida que es indeseable porque su toxicidad se ha demostrado.